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El cáncer de la A a la Z

Tipos de cáncer, cómo prevenirlos, diagnóstico y tratamiento.

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Tumores carcinoides


Como forma de cáncer rara y de crecimiento lento, los tumores carcinoides pueden surgir en cualquier parte del organismo en la que existan células neuroendocrinas (productoras de hormonas). Aproximadamente el 75% de los carcinoides surge en el tubo digestivo, sobre todo en el intestino delgado. Otro 24% aparece en el pulmón y el 1% restante, en cualquier otro lugar.

Dado que los tumores carcinoides suelen existir durante años sin provocar síntomas, su diagnóstico precoz es difícil. Los tumores no se descubren con frecuencia hasta que son suficientemente grandes como para causar molestias, si bien pueden identificarse durante una exploración cuando el médico busca algo no relacionado o durante una intervención quirúrgica por otra enfermedad del tubo digestivo.

Aunque no se dispone de estadísticas exactas sobre estos tumores, se calcula que se desarrollan tumores carcinoides en aproximadamente dos de cada 100.000 personas.

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Factores de riesgo
Dado que por ahora no se conoce bien la causa de los tumores carcinoides, no existe manera de prevenirlos. Las personas con antecedentes familiares de un síndrome familiar raro, el síndrome de neoplasias endocrinas múltiples de tipo 1 (MEN1), podrían correr un riesgo ligeramente mayor de presentar tumores carcinoides. El tabaquismo también puede aumentar el riesgo, por lo que el hecho de no empezar a fumar o el dejar de hacerlo pueden reducir el riesgo.

El diagnóstico de los tumores carcinoides es difícil porque, con frecuencia, no aparecen síntomas hasta años más tarde. Incluso después de que se tornen evidentes los síntomas de un tumor avanzado, como diarrea, sofocos y sibilancias similares al asma, su diagnóstico erróneo es habitual.

La identificación de tumores carcinoides al comienzo de su desarrollo se produce en ocasiones de manera accidental durante exploraciones médicas rutinarias, como colonoscopias y exploraciones físicas, o durante intervenciones quirúrgicas, como apendicectomías, ya que el apéndice puede ser un lugar de origen de carcinoides. Aunque la TC puede detectar tumores carcinoides, no es un método de cribado eficaz para ponerlos de manifiesto al comienzo de su desarrollo.

Los médicos que tratan a pacientes diagnosticados de un tumor carcinoide tienen en cuenta varios factores. El tamaño del tumor y las metástasis (diseminación) se encuentran entre los numerosos factores sopesados.

La cirugía suele ser la mejor opción para tratar los tumores pequeños que no se han diseminado. También puede emplearse quimioterapia y radioterapia convencional para reducir el tamaño de los tumores, aunque la eficacia de cada una de ellas es limitada. Otros métodos de tratamiento, como la radioterapia interna y el tratamiento biológico, están evaluándose o está previsto que se estudien en ensayos clínicos.